Un detalle pequeño que cambia por completo el gesto del rostro. La luna, ligeramente curvada y cubierta de circonitas, capta la luz sin exceso y marca un punto de brillo preciso.
La cadena aporta verticalidad y movimiento, creando una línea fina que estiliza el lóbulo. Puedes llevarla fija con tuerca o deslizarla como pasante para adaptar la caída y transformar el efecto.
Funciona especialmente bien combinada con su versión estrella, formando una pareja asimétrica con personalidad propia.


